Tecnología al servicio de la educación

“No se puede hablar de nuevas tecnologías porque ya no son nuevas. Es impensable la educación del siglo XXI sin tecnología”

La frase es de Mar Camacho, doctora y experta en tecnología educativa (directora general de educación infantil y primaria en Cataluña) y en un reciente viaje de trabajo con nuestro equipo en Europa (Noviembre de 2019) nos ha parecido que la frase es muy precisa para lo que vivimos desde inicios del Siglo XXI y que se ha hecho evidente por estos días.

La autora nos ha recordado que desde la UNESCO, la Unión Europea, y otras entidades abogan por la «adquisición de competencias para el siglo XXI» y una de ellas -quizás la más significativa dentro de la ecuación- es la digital. En las escuelas tenemos la obligación de impartirlas para el futuro profesional y personal de los estudiantes”, señala. Advierte que “es un falso mito que los jóvenes, por haber nacido con tecnología, sean competentes en su uso. Hay que enseñarles”.

La experiencia en aulas europeas (nuestro equipo ha visitado experiencias en Holanda, Finlandia, Francia, España, Italia y Reino Unido) demuestran que las tecnologías bien dirigidas, con autonomía y sin dejar de lado el cultivo de las emociones mejoran el rendimiento de los estudiantes en competencia lingüística, digital y para aprender a aprender, las tres tipificadas por la Unesco como competencias clave para el presente siglo (el estudio no se ha hecho en centros privados, sino en centros poco favorecidos o periféricos, lo que según la autora «también demuestra cómo la tecnología contribuye a subsanar la brecha digital” (España está dentro de los cinco países europeos con más desarrollo de tecnologías de información y comunicación, donde el alumnado utiliza para su aprendizaje dispositivos móviles).

 

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